Cómo elegir un suelo laminado

Suelo laminado Estudio Matmata

Los suelos laminados son aquellos fabricados a partir de derivados de la madera, compuestos por láminas unidas entre sí con resinas muy resistentes, por eso se utilizan cada vez más en los proyectos de interiorismo. Las láminas se componen de una base de fibras de alta densidad y de una capa decorativa de melanina que imita el dibujo y la textura de la madera. Además, tienen un acabado a modo de película que protege el suelo del desgaste. El modo de colación es muy sencillo: al igual que las tarimas flotantes, sin pegar a la base y ensamblados entre sí a través de un método de machihembrado.

Si bien es cierto que a la hora de elegir qué suelo laminado se adapta mejor a nuestras necesidades hay que tener en cuenta características como el grosor o qué tipo de uso vamos a darle, sin duda el factor más importante suele ser el color. Además de una cuestión estética y de gustos, deberíamos tener en cuenta algunos factores para elegir el tono adecuado:

  • El tamaño de la vivienda/oficina. El color del suelo tiene un gran impacto en la sensación de espacio que ofrece una habitación. Los tonos oscuros o cálidos, como el wengué, el nogal o el roble, tienden a hacer que las grandes estancias parezcan más pequeñas y acogedoras. Y al contrario, si no hay mucho espacio, los colores de suelo más claros y naturales como los beiges, el roble claro o el arce, le ayudarán a dar sensación de amplitud a una estancia.
  • Dar luminosidad. Evidentemente, los colores claros aportarán más luminosidad a una habitación oscura. En cambio, en espacios luminosos, con grandes ventanales, un suelo de color oscuro e incluso negro, puede añadir un toque impresionante.
  • Crear una sensación de conjunto. Es esencial para combinar el tono del suelo tener en cuenta los colores del techo, paredes, la carpintería de puertas y ventanas. Eso sí, no hay que elegir el suelo basándonos solo en la estética de una habitación. Hay que apostar por un estilo general que encaje en toda la vivienda. Por ejemplo, los colores naturales crean un lienzo neutro, que nos permitirá darle protagonismo a otros elementos como los muebles.