La temperatura de color para conseguir el ambiente ideal

Esca la de Temperatura del color

A la hora de decorar, uno de los puntos más importantes para marcar la diferencia y conseguir el ambiente ideal, tanto en el interior de un local como en una vivienda, es estudiar los tonos de la luz. Y no es solo una cuestión estética, sino que escoger entre una luz fría o cálida puede incidir también en nuestro rendimiento e, incluso, en nuestro descanso.

Por esta razón, elegir la iluminación correcta para cada situación es un asunto fundamental a la hora de plantearse cualquier proyecto o reforma de vivienda o local.

Como norma general, nuestro estudio de arquitectura en Zaragoza suele recomendar los tonos cálidos en las viviendas, para que los espacios resulten más acogedores, haciendo una excepción en cocinas y baños donde pueden utilizarse tonos medios. En locales comerciales, como una farmacia o una bisutería, la iluminación deberá ser neutra o fría ya que necesitamos visualizar bien el producto.

Pero, ¿qué es exactamente la temperatura de color?

La temperatura de color podría definirse como la sensación que percibe el ojo humano ante una luz, siendo cálida si predomina el tono rojo, fría si predomina el azul y neutra, en el medio.

Esta medición solo se aplica a la luz blanca y técnicamente se define como “la impresión de color a ciertas temperaturas de un radiador de cuerpo negro perfecto”, según la Federación de Asociaciones Europeas de Luminarias y Componentes para Luminarias. Así, para determinar el índice de temperatura, se compara su color dentro del espectro luminoso con el de la luz que emitiría un cuerpo negro calentado a una temperatura determinada, todo ello expresado en kelvin como medida relativa. Es decir, no tiene que ver con el calor físico sino con la sensación que produce en el ojo humano: a menos grados kelvin el color que percibimos es cálido y a más grados, más frío.

 

El ambiente ideal

Por un lado, en los centros de trabajo es fundamental estudiar la temperatura de color adecuada, ya que influye directamente en el rendimiento y la concentración. La temperatura alta o fría (6.000-6.500 K), se asemeja a la luz del día y muchas personas se centran más con ella; sin embargo, si lo que se busca es un efecto relajante, la luz deberá ser baja o cálida (2.900-3.000 K), puesto que es más suave para los ojos.

A la hora de elegir iluminación para uso doméstico, lo más adecuado es una temperatura cálida (2800ºK y 3500ºK) para salones y dormitorios, consiguiendo así un ambiente confortable. De hecho, es la temperatura ideal también para las habitaciones de hoteles. Mientras que en cocinas y baños es mejor un tono más frío (más de 5.000 K).

Por otro lado, en los locales comerciales es más adecuado usar luminarias frías, alrededor de 6.000 K y 5.600 K, si se va a trabajar forzando más la visión, como en talleres, joyerías, oficinas, etc. Y es que una de las ventajas de la luz fría es que a la misma intensidad aporta una mayor cantidad de lumens lo que genera una percepción mayor de luminosidad. Sin embargo, en tiendas de ropa, fruterías o panaderías, es recomendable utilizar tonos más cálidos.

En caso de no ser necesario que el entorno requiera de un matiz específico, puede utilizarse una luz neutra (entre 3800ºK y 4500ºK), la más natural.

En cualquier caso, no debemos olvidarnos que tan importante es la luz interior como la exterior. Es decir,  además de escoger la temperatura de color adecuada para el interior de un local, también hay que estudiar la iluminación de la fachada o escaparate, para sincronizar ambas y que si se exponen productos no se vean alterados los colores. De hecho, solo hay que fijarse a veces en lo diferente que resulta el color de una misma prenda dentro de una tienda de ropa (iluminación artificial) y fuera de ella (luz solar, con otra temperatura distinta).

 

Fuente: Federación de Asociaciones Europeas de Luminarias y Componentes para Luminarias

Nota: todos los valores de temperatura recomendados son con iluminación LED.